Nuevo informe de la CEPAL revela avances lentos en el desarrollo urbano sostenible en la región
Avances ODS 11
La CEPAL publicó su noveno informe sobre el progreso y los desafíos regionales de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en América Latina y el Caribe. El documento, titulado “Agenda 2030 en América Latina y el Caribe: ¿cómo acelerar el paso hacia su cumplimiento en la nueva era de incertidumbre y fragmentación geopolítica?”, ofrece un diagnóstico actualizado sobre el estado de avance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en la región, en preparación a la Novena Reunión del Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible 2026, realizada entre el 13 y el 16 de abril en la sede de la CEPAL en Santiago de Chile.
El informe no solo revisa el progreso hacia las metas, sino que también analiza los desafíos emergentes que enfrenta la región para su cumplimiento. A las brechas estructurales persistentes, como capacidades institucionales limitadas, falta de priorización de algunos objetivos, restricciones fiscales y elevado endeudamiento, se suman nuevas presiones derivadas de un contexto global cada vez más complejo, marcado por tensiones geopolíticas, menor cooperación internacional y crecientes restricciones financieras.
El resultado es un panorama preocupante: al ritmo actual, solo un 19% de las metas se alcanzarían en 2030, mientras que un 42% avanza en la dirección correcta, pero de forma insuficiente, y un 39% se encuentra estancado o en retroceso. Esta tendencia, además, es más desfavorable que la observada en años anteriores, lo que evidencia un deterioro reciente en la trayectoria regional.
En esta edición, 5 de los 17 ODS son analizados en detalle en el capítulo III: los ODS 6, 7, 9, 11 y 17, entre los cuales el ODS 11 (Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles) revela el panorama actual del desarrollo urbano sostenible en la región.

ODS 11 en la región: avances parciales y desafíos estructurales persistentes
Uno de los principales hallazgos del informe es que el seguimiento del ODS 11 está severamente limitado por la falta de datos. Se trata del objetivo con menor cobertura de información a nivel regional, con datos disponibles para solo cinco de sus diez metas. Esta limitación restringe la capacidad de comprender en profundidad las dinámicas urbanas y de diseñar respuestas de política más eficaces.
Aun con estas restricciones, el panorama general del ODS 11 es mixto, aunque con una tendencia preocupante. De las metas con información disponible, solo la 11.a (relativa a la integración urbano-rural y territorial) muestra una trayectoria compatible con su cumplimiento hacia 2030. En contraste, tres metas (11.5, 11.6 y 11.b, respectivamente relacionadas con la reducción del impacto de los desastres, la contaminación urbana y gestión de residuos, y la resiliencia y adaptación climática) avanzan en la dirección correcta, pero a un ritmo insuficiente. La situación más crítica se observa en la meta 11.1, vinculada al acceso a vivienda adecuada, que presenta estancamiento y se consolida como el principal retraso del objetivo.
En términos de resultados, algunos ámbitos muestran señales positivas, aunque todavía parciales. Es el caso del transporte urbano (meta 11.2), donde la región ha avanzado en la expansión de sistemas de transporte público masivo, especialmente de alta capacidad. Además, la incorporación de buses eléctricos en varias ciudades representa un paso relevante hacia sistemas de movilidad más sostenibles, contribuyendo tanto a la reducción de emisiones como a la mejora de la calidad del aire. Sin embargo, estos avances siguen concentrados en un número limitado de grandes ciudades y aún no logran transformar de manera estructural los patrones de movilidad urbana.
Otro aspecto destacable es la relativa estabilidad en la expansión urbana, lo que sugiere ciertos avances hacia un desarrollo urbano más planificado (meta 11.3). En comparación con otras regiones y con el promedio global, el crecimiento del área construida per cápita ha sido más moderado. No obstante, muchas ciudades continúan expandiéndose a un ritmo superior al crecimiento de su población, lo que genera presiones sobre la movilidad, los costos de infraestructura, la huella ambiental y la cohesión territorial.
Asimismo, se observan progresos en la incorporación de enfoques de resiliencia y adaptación climática en las políticas urbanas (meta 11.b), así como en la reducción del impacto de los desastres (meta 11.5). Sin embargo, en ambos casos, el ritmo de avance sigue siendo insuficiente frente a la creciente exposición de las ciudades a riesgos climáticos y eventos extremos.
Por otro lado, el nuevo informe confirma el estancamiento en el acceso a vivienda adecuada (meta 11.1), con el estancamiento, en los últimos 10 años, en la reducción de asentamientos informales, tras significativos avances el en inicio del siglo XXI. Este fenómeno evidencia no solo un déficit habitacional persistente, sino también las limitaciones de los modelos de urbanización predominantes, que no logran integrar a amplios sectores de la población en condiciones adecuadas.
Las ciudades son un espacio estratégico para el cumplimiento de la Agenda 2030. En ellas se concentran tanto los principales desafíos, como la informalidad, la contaminación y la vulnerabilidad climática, como las oportunidades para avanzar hacia modelos de desarrollo más sostenibles. Sin embargo, cerrar la brecha entre los avances actuales y las metas de 2030 requiere cambios sustantivos: fortalecer las capacidades institucionales, mejorar los sistemas de información, movilizar mayores recursos financieros y avanzar hacia enfoques integrados que articulen vivienda, transporte, planificación urbana y acción climática.
En un contexto global cada vez más incierto, el mensaje del informe es claro: mantener el ritmo actual no será suficiente. Acelerar la transición hacia ciudades más sostenibles no es solo una opción, sino una condición necesaria para el futuro de la región.