CEPAL, UHPH y Hábitat para la Humanidad impulsan discusión sobre soluciones basadas en datos para enfrentar el déficit habitacional cualitativo en Chile
Participantes del taller Datos que Transforman - Edición Chile
El pasado 7 de mayo de 2026, en la sede de la CEPAL en Santiago de Chile, se llevó a cabo el encuentro “Datos que transforman – Edición Chile”, organizado conjuntamente por la Unidad de Asentamientos Humanos de la CEPAL, la plataforma Urban Housing Practitioners Hub (UHPH), el Centro Terwilliger de Hábitat para la Humanidad y Déficit Cero. El espacio reunió a representantes del sector público y privado, entidades financieras, academia y sociedad civil para reflexionar sobre cómo el uso estratégico de los datos puede potenciar soluciones centradas en las familias para combatir el déficit cualitativo de vivienda en Chile.
En la apertura del encuentro, Fiona Littlejohn y Bruno Lana, Oficiales de Asuntos Económicos de la CEPAL, destacaron la importancia de espacios de intercambio y aprendizaje colaborativo para discutir los desafíos habitacionales de la región. Lana subrayó que la crisis habitacional latinoamericana no radica exclusivamente en la falta de producción de viviendas nuevas, evidenciando que el stock habitacional urbano ha crecido a un ritmo mayor (3,1% anual) que la propia población (1,6% anual). En lugar de fomentar la expansión periférica, la CEPAL propone adoptar un enfoque de economía circular urbana, priorizando la renovación, la ocupación de inmuebles vacíos y la rehabilitación del stock existente para hacer frente a las nuevas configuraciones demográficas y a las altas tasas de vacancia.
Desde la perspectiva de la innovación y el impacto en el terreno, los representantes de la plataforma UHPH y Hábitat para la Humanidad recalcaron la necesidad de comprender las realidades locales. Gema Strático, directora regional del Centro Terwilliger, presentó datos que muestran que inmensa mayoría de familias en la región autoproduce su vivienda de manera progresiva, en procesos que pueden extenderse por décadas y que a menudo resulta en construcciones costosas y estructuralmente vulnerables. Frente a esto, enfatizó que cualquier innovación debe guiarse por tres objetivos fundamentales: reducir los tiempos de construcción, disminuir los costos y aumentar la calidad estructural de las viviendas.
El contexto particular de Chile fue abordado por Sebastián Bowen, director ejecutivo de Déficit Cero, quien introdujo al debate el concepto de "obsolescencia de la vivienda". Bowen señaló que, aunque el país cuenta con altos índices de formalidad habitacional en comparación con otras naciones latinoamericanas, es imperativo vincular el déficit cuantitativo con el cualitativo. Advirtió que, sin políticas robustas enfocadas en el mejoramiento, el parque de vivienda social formal corre el riesgo de volverse obsoleto en el tiempo, pasando a engrosar las filas del déficit habitacional.
Para abordar estos retos estructurales, los expertos reafirmaron la urgencia de promover la inclusión financiera y de integrar datos alternativos en la evaluación de riesgos, tal como expuso David Muñoz, CEO de la fintech “CreditU”, para incorporar a familias tradicionalmente excluidas por la banca convencional. Se subrayó que la convergencia de la tecnología, la información certera y la colaboración multisectorial es la llave para dejar de diseñar políticas públicas y comerciales desde un escritorio, reconociendo a las familias como las verdaderas productoras de sus ciudades y de su futuro.
Finalmente, la actividad central del encuentro consistió en una dinámica práctica en la que los participantes trabajaron colaborativamente para construir soluciones innovadoras orientadas a destrabar cuatro grandes barreras: el diagnóstico del déficit habitacional, la transformación de los hogares, las oportunidades del sector financiero y la adaptación al cambio climático. Entre las propuestas discutidas destacaron una plataforma integrada de autorreporte ciudadano para mapear las necesidades reales de vivienda; un fondo de apalancamiento mixto que une subsidios estatales, ahorro y banca privada para el mejoramiento; y planes de prevención de desastres con facultades delegadas directamente a los gobiernos regionales.